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‘Ya no te voy a conocer, pero igual te voy a amar’: la historia de Elliott Smith

La temprana y misteriosa muerte de Elliott Smith –producto de dos puñaladas auto infligidas en el pecho, según los informes del médico forense- fue la pincelada final que terminó de convertir a Smith en uno de esos músicos icónicos muchas veces recordados más por la aparente oscuridad alrededor de sus vidas y sus tristes finales que por la música en sí. 

Pero Elliott, cuyo verdadero nombre era Steven Paul Smith, con siete discos editados como solista - dos de ellos post mortem -, tres con la banda Heatmiser, y con una nominación a los Oscar, con presentación en vivo incluida, fue mucho más que una historia trágica y una oportunidad de grandeza absoluta que no llegó a desarrollarse por completo.

Nacido en Omaha, Nebraska, pero criado en Dallas, Texas, su vida cambió cuando se mudó a Portland, estado de Oregon, para vivir con su padre biológico. Llegó a Portland escapando de una relación abusiva con su padrastro Charlie, y fue ahí donde su talento musical empezó a explotar. También fue ahí donde empezó a experimentar con los primeros excesos.

En Portland fue parte de varias formaciones pero el parcial éxito apareció con Heatmiser, banda que llegó a editar tres discos, y espacio desde donde Elliott se lanzó como solista casi sin darse cuenta. 

Lo mejor de Smith claramente se ve en sus discos solistas, pero todo el recorrido que hizo con las bandas en las que participó le sirvieron no solo para hacerse un nombre en la escena musical de Portland, sino para construir desde ahí una carrera solista bastante exitosa, que lamentablemente terminó de despegar, como pasó con muchos otros artistas, después de su misteriosa muerte.

Elliott Smith era un hombre atormentado y depresivo. En la mala relación con su padrastro Charlie, protagonista de varias de sus letras más duras, podemos encontrar una de las razones para su depresión. Se refiere a él en una de sus canciones más logradas, Waltz #2. En ella Smith nos transporta a un karaoke donde primero quien aparenta ser su madre canta Cathy’s Clown, una canción de los Everly Brothers que tiene la frase ‘he’s not a man at all’ (‘Él no es un hombre para nada’). En las estrofas que le siguen Elliott le pide: ‘Tell Mr. Man with impossible plans, to just leave me alone, in the place where I make no mistakes, in the place where I have what it takes’. (‘Decile al Sr. Hombre que me deje tranquilo, en el lugar donde no cometo errores, en el lugar donde tengo lo que se necesita’). La crudeza de la letra mezclada con la música alegre dan como resultado una canción desgarradamente hermosa, donde podemos encontrar varias de las respuestas a las preguntas alrededor de la depresión de Smith. Hacia el final repite ’I'm never gonna know you now but I'm gonna love you anyhow’ (‘Ya no voy a conocerte, pero igual te voy a amar ’). Esa misma frase descansa en una placa en la secundaria donde Elliott estudió, con su nombre y sus fechas de nacimiento y muerte.

La voz suave, quebrada, llena de dolor, sumada a su imagen descuidada, medio dejada, dan como resultado un hombre que se mostraba tal y como era, totalmente transparente. Los que lo conocieron bien de cerca lo retrataban como un hombre feliz, divertido, y aseguraban que su costado triste no era más que eso, un costado. Todo empezó a cambiar cuando sus adicciones se volvieron más evidentes, y Elliott se empezó a alejar de la gente que lo había acompañado siempre. 

Si bien las drogas y el alcohol ya habían aparecido en varias de sus canciones, es sobre todo en las de From a Basement On The Hill, el primer disco post mortem, que al momento de su muerte estaba bastante avanzado, donde se hacen más protagonistas. Muchos ven en las letras de ese disco una gran carta de despedida. 

En las entrevistas siempre se lo ve medio nervioso, sin mucho que decir, no pudiendo transmitir exactamente lo que quiere decir, incómodo, como con ganas de no estar ahí.

En el escenario, con una guitarra en los brazos, o delante de un piano, se lo nota frágil, pero su música y sus letras son tan poderosas que esa fragilidad no se nota como tal, al contrario, lo hace más humano, más sensible.  

Las letras de Smith pueden ser duras y depresivas, a la misma vez que hermosas y llenas de luz.  Son un testimonio de su caótica vida, que podía ser brillante y radiante y al mismo tiempo oscura y  sin esperanzas.  Sin embargo, a fin de cuentas, Elliott Smith es un ejemplo de cómo alguien con muchos problemas logró hacer de esas pesadillas arte que todavía hoy disfrutamos. No es difícil identificarse con sus letras, que aunque muchas veces traten de problemas específicos trascienden el tiempo y el espacio.

elliott smith

En Roman Candle (1994), el primer disco que le editaron, la voz tan frágil y el rasgueo de su guitarra son los protagonistas, y dan como resultado un sonido lo-fi que llamó la atención de varios en Portland, y muy de a poco en el resto del país. 

Su segundo disco, Elliott Smith (1995), ya registra un salto de calidad en la producción, aunque la guitarra acústica sigue siendo el principal instrumento, el sonido lo-fi sigue estando presente, y las letras empiezan a ser cada vez más orientadas a sus adicciones. En "Needle In The Hay" la letra cruda, violenta, y la guitarra que va cambiando de ritmo generan una canción tan potente que rápidamente se convirtió en una de sus más emblemáticas. Tanto que el cineasta Wes Anderson la incluyó en The Royal Tenenbaums, justamente en la escena del intento de suicidio de Richie. ’I’m taking the cure. So I can be quiet whenever I want. So leave me alone. You ought to be proud that I'm getting good marks” (‘Estoy tomando mi cura, así puedo estar tranquilo cuando quiera, así que dejame tranquilo, deberías estar orgulloso de que estoy consiguiendo buenas marcas/calificaciones’).

Un par de años después salió a la venta de Either/Or (1997), uno de sus más recordados y festejados, nombrado así en homenaje al libro más famoso del filósofo existencialista Kierkegaard. En "Between The Bars", una de sus canciones más conocidas, el propio Smith parece ser el destinatario de un mensaje escrito por sus adicciones, que lo convocan con la promesa de que todo va a estar mejor, que se olvide de las presiones, de lo que podría haber sido, y lo que podría llegar a ser. Cada frase de la canción es un puñal en el medio del pecho cuando uno recuerda cómo terminó todo: ‘Drink up baby, stay up all night, with the things you could do, you won't but you might. The potential you'll be, that you'll never see, the promises you'll only make. Drink up with me now and forget all about the pressure of days, do what I say, and I'll make you okay, and drive them away, the images stuck in your head’. (‘Tomá, cariño, quedate despierto toda la noche, con las cosas que podrías hacer, que no vas a hacer pero podrías. El potencial que podrías ser, pero que nunca vas a ver, las promesas que solo haces. Tomá conmigo y olvidate de las presiones del día, hacé lo que te digo, y yo te voy a hacer bien, me voy a llevar las imágenes de tu cabeza’).

Otra de las canciones más recordadas de Either/Or es "Say Yes", que según muchos estaba dedicada a una novia de Smith, Joanna Bolme. En ella Elliott vuelve a lo básico, una guitarra y su voz. Canta ‘I'm in love with the world through the eyes of a girl, who’s still around the morning after’ (‘Estoy enamorado del mundo a través de los ojos de una chica que todavía está la mañana después’). El  punto más alto de la canción llega hacia el final con un ‘say yes’ (‘Decí que sí’) casi a modo de súplica.

Un año después se editó XO (1998), esta vez bajo la órbita de DreamWorks. Era su cuarto disco de estudio, y las cosas ya habían empezado a cambiar para Elliott. Unos meses antes su canción "Miss Misery", parte del soundtrack de Good Will Hunting, de Gus Van Sant, había sido nominada a los Oscar, y Smith, obligado por los productores del evento, tocó la canción en vivo,  acompañado por una orquesta. Si bien en una entrevista dijo que caminar por la alfombra roja había sido divertido, y la experiencia de tocar en vivo frente a tantas celebridades había sido interesante, el video de su presentación es muy angustiante: vestido con un traje blanco, y con la guitarra acústica como única aliada, se lo ve frágil, casi ni mira a la audiencia, no saca la vista del piso salvo por un par de momentos. La presentación hubiera sido mucho más potente sin la orquesta de fondo. Escucharlo cantar ‘I know you'd rather see me gone, than to see me the way that I am, but I am in the life anyway’ (‘Sé que preferirías que no esté a verme como soy, pero estoy en la vida de cualquier forma’) solo con su guitarra frente a tanta gente que no tenía idea de quién era hubiera sido una presentación para el recuerdo. 

Esa noche Elliott Smith no ganó (el premio fue para la canción de Titanic). Ya estaba empezando a perder.

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En XO las canciones parecen tener un trabajo de producción más intenso, aunque siguen siendo muy introspectivas, como "Waltz #2", o "Everybody Cares, Everybody Understands": ‘You say you mean well, you don't know what you mean, fucking ought to stay the hell away from things you know nothing about’ (‘Decís que tenés buenas intenciones, no sabés lo que decís, deberías mantenerte alejado de cosas de las que no sabes nada’). Esta canción parece ser un mensaje a varias de las personas que tenía alrededor, ya que evidentemente Elliott sentía que lo que pudieran llegar a decirle en sus intentos de ayudarlo no le servían para nada. Evidentemente creía no necesitar ayuda.

Los 2000 llegaron y encontraron a Elliott viviendo en Los Angeles. Ahí grabó Figure 8, también bajo el ala de DreamWorks. Figure 8, recordado también por la tapa del disco donde vemos a Elliott frente a un mural en el barrio de Silver Lake en Los Angeles, sitio que después de la muerte del artista se convirtió en lugar de encuentro para fanáticos que iban ahí a rendirle homenaje – hoy solo queda la mitad del mural -, es un disco más rockero en algunas canciones, como "Son of Sam", "Stupidity Tries", "Junk Bond Trader", "LA", mientras otras siguen maniendo el espíritu indie lo-fi de sus primeros discos, como "Somebody That I Used To Know" (‘I had tender feelings that you made hard, but it's your heart not mine that's scarred’ / ‘Tenía sentimientos tiernos que hiciste fuertes, pero es tu corazón el que está herido, no el mío’), "Everything Reminds Me Of Her" y "I Better Be Quiet Now". Una de sus canciones más recordadas es "Happiness", donde Elliott canta hacia el final ’What I used to be will pass away and then you'll see, that all I want now is happiness for you and me’ (‘Lo que era va a pasar y después vas a ver que todo lo que quiero ahora es felicidad para vos y para mí). Es imposible no pensar en esa frase cuando uno lee sobre la triste historia de Elliott Smith, y sobretodo cómo terminó.

Después de Figure 8 Elliott empezó a trabajar en otro disco, From a Basement To The Hill que se editó en 2004, unos meses después de su muerte. Varias de las canciones ya estaban terminadas, y muchas de ellas, con letras crudas y llenas de dolor, parecen ser gritos de ayuda. Hermosos gritos de ayuda. En ‘Let’s Get Lost’, por ejemplo,  Elliott canta ‘burning every bridge that I cross, to find a beautiful place to get lost. I had true love, but made it die’. (‘Quemando cada puente que crucé, para encontrar un lugar en el que perderme. Tenía amor verdadero, pero lo hice morir’). En ‘King’s Crossing’, del mismo disco, canta ‘I can't prepare for death any more than I already have’. (‘No puedo prepararme para la muerte mejor de lo que ya lo hice’). En Twilight canta ‘You're wonderful, when it's beautiful, but I'm already somebody's baby, and if I went with you I'd disappoint you too’ (‘Sos maravillosa/o cuando es hermoso, pero ya le pertenezco a alguien, y si me fuera con vos también te decepcionaría’), la realización de que ya está demasiado metido en su propia depresión (‘Haven't laughed this hard in a long time, I better stop now before I start crying’ - ‘No me reía tan fuerte hacía mucho, mejor paro antes de que empiece a llorar’) como para poder estar con alguien más, por más maravilloso/a que sea. Esta es una de las canciones más fuertes de Elliott Smith, que puede ayudar a entender por qué su historia terminó tan trágicamente. 

Unos meses después de su muerte se editó From a Basement On The Hill, y unos años después, en 2007, salió New Moon, un disco con canciones inéditas, la mayoría de ellas de la época en que Smith estaba grabando Either/Or, y lados b. Según los críticos es uno de sus mejores discos. 

Elliott Smith tenía 34 años cuando murió en Los Angeles, ciudad que lo adoptó durante sus últimos años. Venía de una etapa oscura que incluyó alejamiento de sus seres queridos, intervención por parte de sus allegados, alejamiento nuevamente, y una pequeña luz de esperanza que se abrió ya en sus últimos meses: después de un tratamiento de rehabilitación al que había respondido bastante bien, estaba completamente limpio, trabajando en un disco, y las únicas drogas que consumía eran las que le recetaba su médico para la depresión y el trastorno por déficit de atención con hiperactividad. La gente que estaba a su alrededor era optimista con respecto a su recuperación. 

Sin embargo, el 21 de octubre de 2003, en su casa de Los Angeles, ocurrió un episodio raro: en medio de una discusión con su novia, que se había encerrado en el baño para resguardarse, Elliott Smith se clavó dos puñaladas en el pecho. Una muerte, según dicen los expertos, de lo más dolorosa que hay. Al hacerle la autopsia no se encontró en su organismo rastros de alcohol ni drogas ilegales. Si bien en un momento se investigó la muerte como homicidio, todas las teorías se terminaron desechando. En la casa encontraron una nota que decía "I'm so sorry. Love, Elliott. God forgive me(Lo siento tanto. Con cariño, Elliott. Dios perdóname).

En 10 años de carrera solista Elliott Smith dejó un legado musical enorme, y es inevitable pensar qué más hubiera logrado si hubiera sabido dejarse ayudar. 

Quizás el misterio alrededor de su muerte, sumado a la hermosa poesía depresiva de sus letras ayuden a llevar a Elliott al lugar en el que debería estar hace mucho tiempo: el Parnaso de la música. Definitivamente lo merece.