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Atrás Hay Truenos - Bronce (2016)

“Todo está grabado en bronce / no lo vamos a olvidar / somos metales aliados / no sé pueden separar”. Como una gran familia, a base de trabajo y grandes canciones, los Atrás Hay Truenos crearon un lazo inquebrantable. La alquimia entre Roberto Aleandri, Diego Martinez, Ignacio Mases y Héctor Zúñiga es tal que lograron sacarle sonido a algo tan sólido como el bronce.

Quizás de forma inconsciente o, en realidad, por qué no, habiendo trazado un elaborado plan maestro: los Truenos, a través de Bronce, culminaron una trilogía conceptual a imagen y reflejo de las trinidades de Él mató a un policía motorizado y Mi Amigo Invencible. Aquí, lo realmente vital es que la conjunción de los tres álbumes: Romanza (2012), Encanto (2013) y Bronce (2016) devino en un sonido propio y auténtico.

En tierras neuquinas se cementó la base de ascendencia kraut con Neu!, Can y Faust como máximos popes. Luego, ya radicados en la gran urbe, se despacharon con Romanza exponenciando ese sonido de corte alemán. Al año siguiente, arribó el Encanto y con él, la primera refundación de los truenos: se destapó la arteria indie, de carácter más cancionero. Ahora, después de dos años largos de trabajo, todo ese combustible desencadenó en otro nuevo renacimiento, con una obra conceptual y refinada bautizada herméticamente como Bronce, donde el cuarteto consolidó un sonido definitivo.

Mientras los timbales y samples forman un colchón onírico durante el comienzo de la placa con “Bronce”, la canción, la voz de Aleandri denota tranquilidad y parsimonia. Y con ese aire de balada futurista, también desembarca “Perro”, el único corte difusión que brindaron los Truenos antes de lanzar el flamante LP. “Encuentro” –reversionado también en el Compipulenta III– cuenta con la participación de Gustavo Monsalvo (Niño Elefante en Él Mató) en viola y reza una máxima en clave mantra ad eternum: “deseo y espero no cruzarte en ningún lado”.

En “Cara de mapa”, Martinez toma al toro por las astas y destapa una arteria que flota entre el shoegaze y el kraut, marcando el pulso de la canción desde las cuatro cuerdas. Empapado de sintetizadores, en “Río Negro” nuevamente aparece la naturaleza, un tópico constante en el imaginario trueno.

El trecho final se yergue sobre dos faros que inspiraron al cuarteto criado y facultado en Neuquen: Yo La Tengo y Primal Scream. Ese gen se impregna en “Consuelo” y “Para siempre”, discutiblemente el track más bello en el haber de Aleandri. “Euro, el reino de tu amor” cuenta con la participación especial de Rosario Bléfari en voz, ex líder de Suárez. El álbum se despide con “Interminable (Versión instrumental), una suerte de trampolín espacio/tiempo que desemboca en un atardecer en el Río Limay.

Con Bronce, Atrás Hay Truenos regresó a su sonido madre pero con el agregado de nuevas capas y texturas, pisando en su zona de confort y, al mismo tiempo, evolucionando. De ahí su relevancia y trascendencia.