Discos

Blood Orange - Freetown Sound (2016)

El hombre detrás de la obra es el productor y compositor Devonté Hynes, un inglés con domicilio en Nueva York que decide dar play al ambicioso tercer disco de su carrera solista como Blood Orange.

En el álbum más aventurero y político de su carrera, aprovecha para exponer su total vulnerabilidad frente a los problemas sociales que atraviesa el mundo. Especialmente en las diferencias étnicas y culturales que están protagonizando un clima violento entre los últimos hechos de racismo, homofobia y brutalidad policial; algo así como una remake del oscuro pasado en el primer mundo.

En este escenario la obra metaboliza todos los sentimientos que vive hoy un hombre negro en los Estados Unidos. Es por eso que soltando sus experiencias personales, el pop “no-makeup” baila todo lo que tiene para decir sin importar sus consecuencias en la escena de la industria.

En el momento en que se anunció la fecha de lanzamiento para Freetown Sound, Hynes publicó un mensaje en Instagram explicando que el álbum fue pensado para las personas a las que se les había dicho: "no ser lo suficientemente negro , demasiado negro , demasiado raro o raro en la manera incorrecta de serlo.” explica: “…esto es una tensión en el corazón de la identidad, la forma de identificarse con una comunidad más grande que uno mismo, sin dejar de ser fiel a su propia rareza individual.”

Freetown Soundbaila desnudo lleno de R&B, Synthpop y Funk, en un laboratorio de máquinas de ritmo, riffs de guitarra y falsetes llenos de identidad femenina entre las que colaboraron Debbie Harry, Jepsen, Zuri Marley y Nelly Furtado.

En una era donde las bandas se esfuerzan por realizar producciones comprimidas en EPs y Singles como la ecuación marketinera perfecta para retener atención, Devonté se acomoda con un disco extenso de 58 minutos, ordenado en 17 canciones que reparten sutiles aventuras instrumentales junto a pasajes de vientos, viajando entre el jazz y el soul. 

El sonido ambiente de una calle de Brooklyn nos da la bienvenida en “By Ourselves”, cuando la artista Ashlee Haze hace una lectura apasionada de su pieza “In this text”, inspirado por el trabajo de Elliott en “The Missy Elliott Poem”. Luego se prende el aire con el corte popero “Augustine” en el que sumó a su video el primer fragmento de “Thank you”. Flashes que se activan en el eternamente dancer “Best to You”, el mood ondeado de “E.V.P.” con percusiones entretejidas de bajos groovys, hasta el irresistible “Squash Squash” haciendo que todo valga la pena. Todo reunido en una elegante biblia sinfónica de Prince y Michael, pero con la altura para tener un nuevo versículo que agregar.

En una entrevista que dio a Pitchfork, Dev concuerda en ubicar al álbum como un disco poscolonial. Un disco que nos obliga a contextualizar el momento en el que fue producido, conviviendo con las consecuencias de décadas en una cultura que se resiste a aprender de viejas heridas.

Acá es donde se encuentra su ambiente natural, su vereda para bailar libre de convenciones, libre de género, libre de cómo el establishment supone que un hombre o una mujer deben comportarse. Dándonos la oportunidad de dejarnos llevar simplemente por ser, expresar deseo o luchar por una laica libertad.