Discos

El Estrellero – Los Magos (2017)

Uno de los grandes desafíos por los que pasan la mayoría de las bandas es mantener el nivel y satisfacer las expectativas después de un muy buen disco debut. Hay muchos casos de bandas que lo logran, y, por suerte para nosotros, el de El Estrellero es uno de ellos. Después de lo bien que cayó Drama (2016) en el público y la prensa, y después de ser una de las bandas revelación del año pasado - con presentación en el festival BUE incluida -, el quinteto platense se despachó con otra gran producción, Los Magos, que termina de posicionarlos como una de las bandas más interesantes de la escena indie local. 

A diferencia de Drama (2016), Los Magos parece tener un hilo conductor más definido desde la composición general, producto de la maduración como banda, probablemente. De hecho, en una reciente entrevista con el diario El Día, Juan Irio dijo que ‘Drama tiene muchas cosas que suelen tener los primeros discos: una banda en formación, una búsqueda de un sonido que nos defina a todos, canciones que no tienen mucho en común una con otra pero que conviven. Los Magos es el disco de una banda ya afianzada hacia adentro, con la búsqueda más definida y con una identidad’. 

Lo primero que llama la atención de Los Magos es el arte de tapa. Para su segundo disco, editado por el sello Pontaco, los chicos de El Estrellero eligieron a Kim Jong-un, el dictador norcoreano que hace poco fue noticia por anunciar que estaba probando una bomba atómica que puede llegar a ser seis veces más potente que las lanzadas en Hiroshima y Nagasaki. La elección es simbólica y alude a la existencia de una presencia suprema y la fascinación que puede llegar a producir. Y el nombre del disco también se conecta con esa atracción por lo raro, lo poco natural, lo mágico. 

El segundo disco de El Estrellero es una maravilla, de principio a fin. Las primeras tres canciones, Castigo al Desamor, Desventajas y El Deseo de Fascinar, enganchan desde el primer acorde, y se complementan para construir un comienzo muy poderoso y prometedor, que a lo largo del disco no decepciona en ningún momento. El Deseo de Fascinar fue el primer corte de Los Magos. La elección no debe haber sido casual, ya que es la que mejor representa el trabajo en su totalidad. Una primera parte instrumental que va subiendo, un diálogo entre las dos guitarras, y la letra corta y concisa, que golpea con la fuerza de un huracán. El resultado es una muy buena canción que ratifica, después de otros dos excelentes temas, que lo que sigue va a ser interesantísimo, así que mejor seguir escuchando. 

Las letras son grandes protagonistas del disco. Los encargados de las mismas fueron en gran parte Lautaro Barceló y Juan Irio. La banda se completa con Gregorio Jáuregui, Juan Baro Latrubesse y Alejo Klimavicius, autor de Gaviotas, otra de las más lindas. La poesía de las letras no pasa desapercibida. Cada canción es una pequeña historia, de desamor, de amor, de deseo, de magia, de abandono, de deslumbramiento, de ilusión por lo que viene. Ya desde la primera frase de la primera canción, Castigo al Desamor, El Estrellero nos marca la cancha: '¿Vas a sanarme o a matarme y quedarte con lo mío? Ya vi esa película'. En Desventajas parecen tener las cosas más claras, '¿No ves que están hablando nuestros cuerpos? Están armando la fabulación. No hay revancha para prisioneros entre las desventajas del amor'. En Alborada los instrumentos generan un ambiente cuasi onírico, y hacia el final escuchamos una voz suave cantando '¿Por qué dividí el tesoro si no pensabas quedarte? ¿Por qué me animé a cuidarte? Un vil final, sangre en todas partes'. En Medalla la tristeza también se hace presente: 'Tendré que darme un empujón porque estar vivo no me agrada'. En Corea del Norte, una de las más significativas si tenemos en cuenta que el líder supremo de ese país es el protagonista de la tapa, cantan 'Pequeño agujero de mi corazón, mi Corea del Norte. Aunque aquí te tuviera te cerraría entera'. En Gaviotas, la última canción de Los Magos, El Estrellero se despide cantando 'las gaviotas son eternas como aquel momento en que brillás (cuando estás)'.

La fórmula es simple: canciones pop rock bien construidas. Mucha guitarra, letras bien trabajadas, potentes, y una comunión entre los instrumentos, la voz y los coros. Todo eso más el agregado de una magia especial definitivamente convierten a Los Magos en uno de los discos del año.