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El mató a un policía motorizado - El Tesoro EP (2017)

Decir algo nuevo sobre El Mató a Un Policía Motorizado es un ejercicio difícil para quienes tratan de certificar el recorrido musical del que, tal vez, sea el grupo que mejor se potenció en estos últimos años. Todo se termina reduciendo a un sinfín de experiencias y relatos urbanos compartidos que enriquecen la historia de la banda platense. Sin ir más lejos, conviene leer el texto de Martín Zariello para (re) encontrarse en circunstancias ya vividas.

Así y todo, la novedad está por encima de la nostalgia que dejó aquella trilogía inolvidable (Navidad de Reserva, 2005;  Un Millón de Euros, 2006; y Día de los Muertos, 2008) y del recuerdo todavía fresco del consagratorio La Dinastía Scorpio que, aunque no parezca, ya tiene casi cinco años de vida. Un aparición fulgurante más (el EP Violencia, de 2015) y llegamos a otro álbum de tres grageas para saborear lentamente.

El Tesoro, salido hace apenas algunas semanas, es el resumen de las sesiones en el estudio Sonic Ranch -Texas, Estados Unidos-, cuyo foco se centra en encontrar la melodía soft en detrimento de la argamasa de guitarras, distorsión y gritos primales que abundó en su discografía. Discusiones al margen sobre criterios y gustos (Facebook y Twitter, esas claraboyas virtuales en donde cada uno se asoma a gritar su verdad, estuvieron bastante encendidas el día de su lanzamiento), la flamante estructura musical de El Mató a Un Policía Motorizado incorpora las teclas y la electrónica como elementos propios de su quintaescencia, generando fantasía o guiños cercanos al lejano oriente, siendo El Tesoro la muestra más fiel de esto último.

No obstante, y pese a todo, la evocación al pasado resulta inevitable; la canción que da nombre al disco simula ser la nueva secuela fílmica de "Chica Rutera" (Un Millón de Euros, 2006): Si hace más de diez años la inquietud era saber si ella volvía o no, hoy hay respuestas claras para esa situación (“Voy a quedarme un poco acá (…) Cuidarte siempre a vos en la derrota, hasta el final, el final”). Además, como siempre, hay referencias tan arbitrarias como acertadas a la hora de explicar la mitología El Mató: Desde la espada digna de Conan El Bárbaro en la tapa, que sale a flote entre el humo espeso, hasta la mención solapada al libro que recopila las memorias de Dean Wareham (Galaxie 500, Luna) en Postales Negras. Es que El Tesoro es una mini-enciclopedia de las pesadillas sobre el tiempo (“Paso todo el día pensando en vos (…)vos pensás que pierdo el tiempo”, explicando aquél “todo el día pensando, pensando” de Amigo Piedra) y el miedo en la soledad (“Ayúdame a despertar del sueño oscuro, ayúdame”, como plegaria de una religión personalizada, la misma que profesan con sus fieles).

Con los argumentos sobre la mesa, hay que decir que este refresh de El Mató a Un Policía Motorizado es casi como un bálsamo en un 2017 que recién ahora empieza a aceitar su maquinaria de novedades musicales. A algunos les parecerá poco y a otros aún les queda ese gusto dulce en la boca, con la necesidad urgente de querer un poco más: Recordemos que son apenas tres suites delicadas y breves. Solo resta practicar un poco más ese viejo mantra (“Espero que vuelvas”) y ver si dudas y certezas se confirman tras la llegada del futuro EP.