Discos

El Mató a un Policía Motorizado- La Síntesis O´Konor (2017)

Hablar de un disco nuevo de Él Mató es una manera de apretar F5 y enterarnos qué siente nuestra generación, la de los (más, menos) Sub-30. Cuando el Charly pre Say No More cantaba "Yo sólo tengo esta pobre antena que me transmite lo que decís", el país velaba por su salud y por la de Maradona. Ahora que estamos saturados de información, consumiendo toneladas de memes y noticias que se autodestruyen en cuestión de segundos para luego alimentarnos con otro cargamento de memes y noticias, un nuevo álbum de García y la participación de Nai Awada en el Bailando nos produce más o menos el mismo impacto.

 

Pero si hay algo que no pasa de largo, al menos en el microclima del indie, es una novedad discográfica de Él Mató a un Policía Motorizado. El grupo integrado por Santiago Motorizado en bajo y voz, Niño Elefante y Pantro Puto en guitarras, Doctora Muerte en batería, y Chatrán Chatrán en teclados, más la participación especial de Lúcas Rossetto en percusión, vuelve a la carga con La Síntesis O'Konor. Un disco que amplía el espectro musical de la banda y que promete posicionarla definitivamente en las grandes ligas, a base de un buen puñado de hits y un impecable sonido que ya no puede ser ignorado por algunas radios adictas al mainstream. Grabado y mezclado en Sonic Ranch (Texas), la nueva placa cuenta nuevamente con el fundamental aporte de Eduardo Bergallo en la co-producción. A su vez, esta obra significa el tercer LP del grupo. 

 

El disco abre con "El tesoro", masticado tema que fue corte de difusión del homónimo EP del combo platense. Pop por excelencia, inmejorable arranque. La fórmula de la belleza y de la depresión sin épica, a caballito de los cuatro minutos y medio que dura esta gema. Inmediatamente, irrumpe con fuerza "Ahora imagino cosas". Esta canción fue rescatada del repertorio solista de Santiago Motorizado, y transformada de acústica a una de acción. Power alternativo, urgente, contundente. 

 

"La noche eterna" y "Alguien que lo merece", por su parte, retoman la suavidad del comienzo. La primera es un tema contenedor que transmite oscuridad como fondo de pantalla. La segunda es una canción de cuna que navega en una ambientación onírica. La letra habla de una relación tortuosa que anhela paz, o una especie de tregua en medio de una guerra casera agobiante. "Las luces" produce el primer gran quiebre del disco, con una intro de viola que contagia nudo en la garganta por su emerger sombrío. Bata que pide paso, sumándose luego el resto de la instrumentación que lleva a cabo una cierta dosis de grunge. Nuestro narrador se aleja momentáneamente de la temática terrenal y personal, apelando al costado épico y religioso/apocalíptico que bien sabe explotar Él Mató en algunos de sus manifiestos.

 

 

La segunda parte del álbum comienza con el tema que le da nombre a la placa, "La Síntesis O'Konor". Una especie de pausa instrumental que va despejando el camino hacia el epílogo, en forma de krautrock espacial. Le sigue “Destrucción”, y no es un cover de V8. Es una de sintetizadores incesantes que juguetean con guitarras rivotrílicas, conducida por una lírica que parece transmitir una pizca de juventud eterna. Él Mató se volvió electrónico, sí. A su término, llega "Excalibur". Lo breve y minimalista como complementario de lo extenso y grandilocuente. Guitarra acústica y amena para volver a las bases, preciosidad en su estado más puro con el acompañamiento de marimbas, y un protagonista que se pregunta una y otra vez a modo de lamento "¿Por qué?". Haciendo ruido, y sin pedir permiso, a continuación aparece en escena "El mundo extraño". Esta es la más pegadiza y teenager. Llegó el súmmum, futuro himno del grupo por su música y letra perfectamente combinadas para corear en masa. "Todo el mundo es más joven que yo", nos dice entre otras verdades el Chango, y no queda otra que mimetizarse con su personaje de perdedor.

 

Y para el consagratorio final, "Fuego". Una más de ensueño, los teclados lo acaparan todo. Estrofas definitivas que son el sello de Él Mató, pues suenan a frases impresas en la mente para luego repetirlas una y otra vez en menos de 140 caracteres. Alerta spoiler: el disco cierra al grito de "Ahora soy mejor. Te juro, soy mejor", e inevitablemente uno se siente de esa forma tras prestarle oído a semejante obra superadora del quinteto.