Discos

Muse - Drones (2015)

No siempre la reinvención de una banda da buenos resultados, sin embargo, cuando es para volver a los inicios de su carrera donde dan a conocer su más pura esencia, las ansias por escuchar el nuevo material son mayores, sobre todo para los fanáticos que siguen la trayectoria desde un principio. Esta vez, la versatilidad va de la mano de Muse, la banda inglesa que cada vez da más que hablar debido a su gran popularidad, principalmente por sus exuberantes y espectaculares conciertos que sigue sumando seguidores, aunque con la salida de su penúltimo disco The 2nd Law en el 2012, perdió varios veteranos, gracias al gran giro de sonidos electrónicos incluidos en este disco que estuvo muy alejado de la escena rockera, cruda y hasta oscura de la que estábamos acostumbrados. Inesperadamente, Matt Bellamy y compañía prometieron dejar de lado el exceso de los sintetizadores y traer Drones, un disco plagado de críticas en contra del sistema político y el lado más sombrío contra las maquinas, que, según ellos, nos están dominando.

Según algunas entrevistas, volver a los básico para Muse va más allá de traer de vuelta los sonidos propios de sus primeros discos, sino que va alusivo a transportar desde los inicios la sencillez de las canciones sin tanta tecnología como lo hemos visto últimamente, y esto va de la mano al concepto del disco, que según Bellamy cuenta la historia de drones controlando la humanidad, refiriéndose a maquinas militares de la CIA con inteligencia propia que próximamente tomarán protagonismo sobre nosotros, representado en un álbum cargado contra la opresión tecnológica con liricas acerca del repudio sociopolítico que alguna vez los definió.

En los últimos dos discos, Matt Bellamy, Christopher Wolstenholme y Dominic Howard prefirieron producir ellos mismos el material, pero esta vez dieron un vuelco y recurrieron a la colaboración del productor Robert John “Mutt” Lange, encargado de uno de los legendarios discos de todos los tiempos, como lo es Back in Black de AC/DC, plasmando en esta ocasión su marca en la materialización de Drones, principalmente en las destacadas guitarreadas que se mandan durante la reproducción.

Una tras otra, las canciones de esta novela a lo George Orwell, nos van contando cronológicamente de qué se trata este rompecabezas que empieza a armarse desde “Dead Inside” que exhibe al protagonista del relato, quién percibe que está muerto por dentro, sintiéndose una máquina que mata sin remordimientos, y esto se debe a la analogía de la manipulación que ejerce el gobierno sobre sus soldados según Bellamy, recreándose bajo un electropop familiar a sus últimos discos envuelta en sintetizadores y un desapercibido solo de guitarra que contradice la posible vuelta a discos como Showbiz(1999) oBlack Holes and Revelations (2006).

Repentinamente “[Drill Segeant]”corta la música y revela un diálogo o más bien una humillación de un sargento hacia un soldado para lavarle el cerebro y prepararlo para ser un psicópata asesino como se desarrolla en “Psycho”, en donde los instrumentos toman protagonismo para fortalecer el rock, gracias a los riffs de la potente guitarra de Matt y la intensa batería a cargo de Dominic, además de la adrenalina que va de la mano del discurso anterior en “[Drill Segeant]”, sin dejar atrás la sutil distorsión de la voz, que en este caso suma puntos, muy contrario al caso “Madness”.

El piano en el comienzo de “Mercy” nos hace pensar inmediatamente en “Starlight, aunque la temática va hacia la necesidad de salir del juego de la opresión, pidiendo ayuda desde el coro que se mezcla con más rudeza desde las cuerdas, que traspasa a “Reapers” con un tapping de guitarra que rompe todo esquema anterior, transformándola en la canción más dinámica y polifacética  del disco, ligadas a la literalidad de las palabras donde se ve la declaración de estar exento de la dominación y divulgar el repudio contra los drones que matan y destruyen a la humanidad, en una extenuante guerra que se combina con sonidos bélicos y guitarreos, desatando al final la furia con la batería que conduce hacia un atronador “Here come the drones!” que la colocan como mi favorita del disco.

La potencia continúa en “The Handler”, acompañada de la promulgación de la auto liberación y la fe en sí mismo gracias a la rebelión ante los drones, reflejadas en las determinantes palabras que son extasiadas por un gran solo de guitarra a lo Bellamy. “[JFK]” es simplemente la reproducción de un trozo del discurso de Kennedy relacionado al tema de la dominación política con ligeros aires de esperanza por parte de las pinceladas musicales que se dirigen a “Defector”, en el que el protagonista deliberadamente se proclama autónomo, sin grandes sorpresas bajo la capa del sonido, al igual que en “Revolt”, donde líricamente se estimula la rebelión hacia la tiranía de las máquinas e incita a luchar contra ellas.

Bajando unos cambios en este mundo hostil, surge “Aftermath”, una balada de amor y encuentro, cubierta en una pequeña orquesta bajo la cálida voz de Matt, que anhela seguir adelante a pesar de los conflictos que suceden alrededor. Continuamente, la lluvia, un silbido y un par de violines comienzan a cerrar esta novela con “The Globalist”, una pista con aires de western que se eleva a los minutos con un solo de guitarra adyacente a un coro épico y una aflorada percusión,  que regresa a relatarnos esta infinita guerra que se lleva a cabo en conjunto a sutiles notas de piano consumadas con un varonil coro y una célebre frase como es “I just needed to be loved”. Finalmente Drones se consuma con los renombrados “Drones”, una canción totalmente a capela, perfecta para consagrarse en una iglesia rodeada de vitrales e imágenes religiosas, la cual resumeexplícitamente de qué se trata el disco más conceptual que nos han entregado.

Sin dudas, este disco quería agradar y volver a conquistar a los antiguos fanáticos que conocieron a los Muse con “Sunburn”, pero la ambición de los integrantes los llevó más bien hacia una estricta temática política que al enfoque de sus raíces, dejando atrás la sutileza de su entrañable sonido para dar lugar a los ideales de una banda que desde sus comienzos dieron a conocer, pero que esta vez no lograron equilibrar como en años anteriores, y a pesar que superaron crecientemente sus últimos dos trabajos, lamentablemente no se acercaron a la gloriosa cima musical que alguna vez alcanzaron. Sin embargo, las críticas no desfavorecen a la banda en sí, ya que todavía podemos disfrutar de los increíbles e impecables conciertos tan aclamados mundialmente, y que casualmente uno de ellos tendrá lugar en nuestro país en los próximos meses.