Discos

Band of Horses - Infinite Arms (2010)
Con una meritoria y púlida pieza del folk-rock más comprador, Band of Horses inicia con Factory su tercer disco de estudio, en lo que parece el punto de partida para una nueva seguidilla de canciones imbatibles.
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We Have Band - WHB (2010)
Es imposible descifrar la ecuación exacta que hace que cierta banda, canción o disco te atraiga. El timming es clave. We Have Band, se presentó en un momento de mucha felicidad en mi vida y no me quedó otra que bailar.
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Broken Bells - Broken Bells (2010)
El festival danés de Roskilde podría ser considerado como un edén divino en donde la música es una diosa matriarcal que arma y desarma cientos de almas, según el line-up lo disponga. Pero también puede ser el punto de partida para nuevos proyectos entre los artistas que se cruzan detrás de los escenarios.
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Laura Marling - I Speak Because I Can (2010)
Cuando Laura Marling lanzó su album debut, Alas I Cannot Swim, allá por el 2008, sorprendió por varios motivos. Primero, por su corta edad: Laura tenía 18 años. Segundo, el lirismo increíblemente profundo y la composición impecable de los temas, todos acústicos, que demostraba. Y finalmente, el aspecto de la cantante: rubia, etérea, frágil, no se imponía en el escenario mediante bruscos movimientos y no necesitaba más que su guitarra para transmitir los sentimientos poéticos que sus canciones esconden.
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Deftones - Diamond Eyes (2010)
En 1999 sólo tenía dos intereses en mi vida: luchar contra el acné juvenil y Matrix (la épica película de los hermanos Wachowski). El soundtrack de ese largometraje me marcó y definió mi gusto musical hasta ahora, la (pre)adultez. Marilyn Manson, Rage Against the Machine, Monster Magnent, Rammstein, entre otros; ¿qué más se puede pedir? Así, con My Own Summer (Shove It), conocí a Deftones, quienes el pasado 4 de mayo lanzaron su más reciente disco Diamond Eyes (2010).
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Yeasayer - Odd Blood (2010)
¿Cómo hacer música experimental con extraños sonidos y conseguir que tus canciones tengan gancho? Esa parece haber sido la premisa de Yeasayer para su segundo álbum. La primera carta de presentación en larga duración del quinteto originario de esa inefable usina musical en que se ha convertido Brooklyn fue “All Hour Cymbals”, allá por 2007. Con él habían cautivado a buena parte de la prensa especializada apoyados más que nada en elementos folk y psicodélicos, una temeraria presencia de percusión pseudo-afro y algunos juegos corales en la parte vocal.
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