Entrevistas

Amor Elefante: "nuestra dedicación está reflejada en el disco"

La primera vez que escuché hablar de las Amor Elefante estaba aburriéndome en un trabajo de esos que no valen la pena. Una amiga de Adrogué me las recomendó cuando ellas acababan de sacar su debut homónimo, allá por 2011. En ese momento no teníamos Spotify, ni algoritmos de recomendación, y Facebook no tenía la impronta que tiene ahora. El boca a boca era más relevante. Las canciones de Amor Elefante eran pop y directas, sinceras, poco pretenciosas. Recién salida de la escuela de periodismo me atreví a llamarlas “frescas”; supongo que hoy en día sostengo la aseveración: había algo en la música del cuarteto de zona Sur que enganchaba por su autenticidad.

Ya pasaron años y muchas cosas desde la salida de ese debut. Y ahora estamos juntadas en la casa de Rochu, hablando sobre Oriente, el tercer disco de estudio de la banda que salió hace unos meses. Recordamos la primera entrevista que les hice, un texto nefasto que arreglamos por email que ellas admiten haber contestado de forma “irreverente”. Acordamos en que estar cara a cara es mucho mejor. Y acá estamos todos tomando birra: Rocío Bernardiner (Rochu), Rocío Fernández (Roki), Inés Copertino y Andrés Merlo, hablando de un disco que ve a la banda en un plano nuevo, experimentando con sonidos que muestran su crecimiento como músicos y como banda.

Oriente es el seguidor espiritual y sonoro de Vishnu, un fantástico EP de cinco canciones que sacaron el año pasado. Sin embargo, también marca un rumbo nuevo que la banda venía insinuando también en sus shows en vivo: canciones quizás no tan directas, con una sensibilidad pop más compleja, estructuras más intricadas, más profesionalismo. Pasaron de trabajar con su habitual colaborador Manu Schaller (quien co-produjo sus dos discos anteriores y este EP) a producir el disco ellas, para luego trabajar en mezcla con Ezequiel Kronenberg (Rosal, Varias Artistas) quien resaltó los detalles más viajeros que tiene Oriente.

Quizás una de las piezas más interesantes que tiene este disco es “Qué Raro Que Me Siento”, una de mis favoritas del disco. Me entero en la charla que es un cover de la icónica banda de cumbia Mala Fama, liderada por Hernán Coronel.

IH: Mi tema favorito es “Qué raro que me siento"

Roki: Es de Mala Fama.

Inés: ¿Sabés cómo es la historia con esa canción? 

Rochu: Te va a gustar más todavía. 

Roki: Yo puedo contar el comienzo, porque es lo que más me gusta. 

Rochu: ¿Conocés Mala Fama? 

IH: Sí, me encanta.

Roki: Nosotras hicimos La Sala en Canal Encuentro, que es como un ciclo de movida under. Y un día nos escribe un pibe que por Facebook escribía de una manera muy complicada. Era más fácil escribir bien que escribir como escribía. 

Rochu: Decía: “lo que hacen va como torta frita”. Nos gustó eso. Y justo estábamos dibujando el video de ‘Me Fui’. Entonces dijimos, ‘vamos a dibujar unas tortas fritas para el video’.

Roki: Al otro día Ine nos dice, ‘chicas, entré a investigar’ quién era esta persona. 

Rochu: Porque nosotras le respondimos, que nos había inspirado lo que nos había dicho de las tortas fritas. Y nos dijo ‘qué bueno que nos reconozcan’.

Roki: Entonces Ine investiga y nos dice que es un cumbiero. Y yo soy la más vinculada con la cumbia, porque soy un poco más de barrio, vivo un poco más al Sur aún, y dije este es Hernán Coronel de Mala Fama. Entonces, nos pide el número de teléfono. El chabón mismo nos dice que le gustaría que hagamos un cover de una de sus canciones. Me pongo a escuchar y le digo Hernán me gusta esta, y nos dice “pero a mí me gustaría que escuchen esta, esta o esta”. La canción la elegí yo porque me copé con la situación.

Inés: Lo preparamos y lo estrenamos un día que tocamos en el Matienzo el año pasado. Cayó Hernán con siete chabones, entre ellos su guardaespaldas. Después tocamos, él quiso cantar una canción, se subió al escenario.

Roki: Quedó una relación muy copada. Hace un mes se vino hasta acá, nos juntamos a comer, está muy entusiasmado con su música. Es muy capo y siempre nos tiró muy buena onda. Es muy buena persona. 

Inés: La primera vez que lo íbamos a conocer nos invitó a una fecha en el Konex que tocaba Mala Fama.

Roki: El chabón entró por la puerta principal y tardó como media hora en llegar al camarín porque no paraba de sacarse fotos.

Inés: La canción es increíble, nosotras la llevamos a un lado re pop.

Rochu: Compositivamente, la canción es increíble, pasa por un montón de lugares.

Roki: Juntarte con el chabón es un parque de diversiones. Es una montaña rusa.

Rochu: La idea es hacer más canciones con él. Los dos queremos.

IH: ¿No les voló la cabeza una propuesta así?

Rochu: Sí, no entendíamos nada, estábamos alucinadas. La música puede unir dos mundos completamente distintos. La gente que estuvo esa noche en el Matienzo no lo podía creer, nos decía ‘esto es increíble. Está este chabón con ustedes’. A veces nos pasa que vamos a tocar y nos viene a ver y nuestros amigos se vuelven locos. ‘Che, a Hernán Coronel le gusta tu banda’. No lo pueden entender.

Roki: El chabón nos manda audios que dicen ‘chicas, yo no estaba motivado y su música me motivó, me dio ganas de hacer música de nuevo’. Ahora tenemos pendiente una juntada musical, para hacer música, en la casa. Es un flashero. Lo lindo fue eso, la propuesta de él de que hagamos su música.

IH: La canción de todas formas se la apropiaron un poco ustedes, no la sentí desubicada en el disco.

Rochu: A nosotras nos voló cabeza cuando encontramos la versión, fue como una energía que nos vino como diciendo… me acuerdo de estar ensayándolo acá y decir está buenísimo, sentir mucha gratitud hacia él.

Roki: Identifico una manera de encarar los covers en la cual pasamos por un momento en el que no sabemos qué hacer. Y de repente sale algo que nos da ganas de juntarnos de nuevo y seguir.

Rochu: Hubo ahí una influencia de St. Vincent. ¿Te acordás, Inu, que nosotras escuchamos justo…? Encontramos un cover de “Emotional Rescue” de los Stones hecho por St. Vincent. Justo apareció esa canción, que está en una peli (A Bigger Splash).

Roki: En ese momento estábamos muy St. Vincent nosotras. Tocó en Lollapalooza, nos dieron entradas, no la vimos porque llegamos tarde. Y después nos hicimos fans.

 

El diálogo y la energía rebotan entre las chicas, fruto de años de amistad. Las que arrancaron con la banda fueron Rochu y Roki, que admiten que la historia de Amor Elefante se remonta a otra época. En ese entonces, “la música era una excusa para divertirnos”, dice Inés, que se sumó como guitarrista pero terminó en los teclados, su instrumento principal. “Nosotras nos juntábamos más a merendar que a tocar. Ahora nos juntamos más a tocar”, dice Rochu, y agrega Roki, “pero qué merenderas que somos”.

 

Rochu: Yo tenía unas canciones y quería armar una banda. Un amigo que tiene una sala de ensayo me venía diciendo ‘hay una piba que toca la bata re bien, tenés que llamar a esta piba’. Esa piba era Roki. Estaba otra amiga en ese momento, Clari, y después apareció Ine. Le pregunté a todos mis contactos del MSN si conocían a alguien que toque la guitarra. Y apareció Ine que me dijo “soy medio pelo tocando la guitarra, en realidad toco el teclado”. Usó ese término, medio pelo.

Inés: La primera fecha fui al baño de Plasma, porque me había llevado stickers, me pegaba en el mástil de la guitarra stickers para saber dónde arrancaban los solitos que tenía que tocar. Tenía los machetes en la guitarra.

Roki: Yo hablaba con Ro bastante y todo el tiempo le hablaba con la carita de la lengua del MSN. Era mucho más prejuiciosa que ahora, y pensaba ‘qué le pasa a esta piba’. Me la imaginé rubia, completamente rubia. Yo venía de una banda rockera en la que siempre me pedían que toque más fuerte. Se separó la banda, y me llamó ella. Dije: ‘ni en pedo vuelvo a una banda, ni loca’. No vuelvo a cero ni a palos. Hablo con esta y digo “esta es rubia”. Le toco el timbre, y ella vivía en el barrio que más me gustaba, en Parque Miñaqui. Y sale ella, morocha con corte carré, toda amor y paz. Nos juntamos, tocamos y yo venía con otra concepción de la música. Nos juntamos, me re gustó cómo cantaba y me decían, podés tocar un poco más bajo, tocar menos. Nos conocimos por Messenger y Fotolog.

 

Parque Miñaqui no solamente es una zona en Banfield, donde viven las chicas, sino también el segundo disco de estudio de la banda. Y “las chicas” no es un término usado a la ligera: Andrés Merlo, el bajista que se incorporó tras la salida de Juanchi Vallesi, es una más en el grupo. A Andy lo conocieron en una fecha que hicieron en conjunto con una antigua banda de él: desde ese entonces se hicieron amigos y él empezó a seguir a la banda. Y ahora también está sumado en esta dinámica que tienen las tres: “fue medio ‘sueño del pibe’ tocar con la banda que seguís bastante”, dice, y ellas le sonríen.

 

Andy: Yo las iba a ver mucho. Tenía una banda hace bastante y nuestra primera fecha la compartimos con ellas en Lomas. Tiempo después me la crucé a Roki en una combi y me contó que se estaban quedando sin bajista.

Roki: Eso fue espectacular, porque el primero en que pensamos fue en Andy, y ese mismo día en que me lo cruzo habíamos hablado. Me lo encuentro en la combi, y yo, que tengo boca floja, hablé.

Andy: Me bajé, no le dije nada y cuando llegué a mi casa dije ‘les tengo que decir que cuenten conmigo’.

 

La producción de Oriente fue un camino que arrancó con Vishnu, pero que marcó nuevos rumbos para la banda. Arrancaron ellas, pero en el trabajo de mezcla no terminaban de encontrar el sonido que buscaban. “Nos demoró bastante. Tardamos casi un año desde que grabamos el disco hasta que salió efectivamente”, dice Inés. En medio de la desmotivación les llegó el nombre de Ezequiel Kronenberg, con quien Rochu y Roki habían trabajado un tiempo antes en un tema de Varias Artistas. La prueba la hicieron con “La Verdad”, uno de los cortes del disco y el primero que mezclaron con Ezequiel.

Rochu: Le dimos primero una canción y dijimos, vamos a ver si nos gusta. Mezcló una canción, lo escuchamos y fue increíble.

Roki: Le dijimos queremos que esta canción sea más rítmica, queremos que el peso esté puesto en lo rítmico.  

Rochu: Eso nos la subió.

Inés: Porque estábamos re desmotivadas. Se hizo muy largo, no llegábamos a puerto.

Rochu: Le dimos el disco, y no fuimos ni a una mezcla, no fuimos a nada. Fuimos a hacer una jornada de correcciones y teníamos muy poco, teníamos una hojita con tres cositas.

Inés: Él nos entendió, había afinidad.

Roki: Está bueno renovar, que entre una oreja nueva y que le de una vuelta.

Rochu: La producción la hicimos nosotras, pero hay detalles de posproducción que son de Ezequiel que están buenísimos y que re suman.

Inés: La producción fue un verano entero de trabajar, de grabar, de sentarnos un montón de horas, ensayar, probar cosas. Juntarnos a tocar. Mucha dedicación que para mí está súper reflejado en el disco. Fue un trabajo diferente al de discos anteriores, y más comunitario.

Rochu: Eso hace que tenga más personalidad el sonido, y la música.

IH: Se nota que el disco es más complejo. Los primeros discos eran quizás más directos, pero este tiene mucho detalle.

Rochu: Hay muchos detalles que Ezequiel resaltó, cosas que estaban. Le manda pequeños detalles de mezcla.

Roki: Nosotras siempre fuimos bastante directas. Tanto Parque Miñaqui como Amor Elefante no tienen una posproducción. Es una cuestión más de mezcla.

Inés: también pasó un tiempo considerable. Tocamos mejor. Tenemos una relación con la música y con lo que queremos transmitir mucho más fuerte.

Rochu: La estructura de las canciones es más compleja que en otros discos.

Roki: También había una convicción de sacar un disco seguras de lo que sonoramente estaba pasando. Y eso antes quizás estaba pero delegábamos un poco más. Ahora nos involucramos más.

Inés: Hay otro compromiso con la música, diferente de parte de todos nosotros.

Andy: Se siente mucho lo que pasa en vivo con la banda, también.

IH: ¿Cómo llevan esto, de posproducción al vivo?

Roki: Es bastante fiel el vivo al disco. Los detalles ínfimos del disco son irreproducibles

Rochu: Pero suena todo. Lo que está en el disco, suena todo.

Inés: el disco es mucho más representativo del último sonido en vivo que nosotros veníamos teniendo. Si escuchás los discos y después nos escuchás en vivo te encontrás con algo mucho más parecido a este último disco que a los anteriores.

Roki: También tenemos otros instrumentos.

Rochu: Todos tenemos un compromiso con la música, que es lo que dice Ine. Un compromiso real, de estudiar, de escuchar música, de estudiar técnica, de instrumento, de la voz. Estamos comprometidos, y ese crecimiento se ve.

Amor Elefante

Esa búsqueda sonora está presente desde el comienzo de Oriente. En “Disimulando” la armonía de las voces rebota con una guitarra acústica de fondo. En “Nadar”, otra de mis canciones favoritas del disco, lejos está la Roki de tocar más fuerte, en un juego de sutilezas que invita a dejarse llevar por el agua: “si el amor no es más que decidir dónde uno quiere estar, y si la cabeza no te aguanta, y no podés cantar”. Las guitarras acústicas de Rochu están presentes también en “La Verdad”, en donde adquieren protagonismo los teclados de Inés. “Qué Raro Que Me Siento” tiene esas guitarras de St. Vincent y un espíritu onírico que rebota entre las voces de Roki y Rochu y algunas guitarras un poco psicodélicas.

Es hora de tocar el otro “elefante” en la habitación: Amor Elefante es una banda formada por tres mujeres. Y eso conlleva muchas cosas. Arrancamos el tema cuando empezamos a hablar de festivales. Amor Elefante aún no ha tocado en festivales no porque no tengan el talento o las canciones, sino porque muchos de los programadores de los festivales grandes locales consideran que una banda con tres mujeres no es muy “marketinera”. Los programadores, claro, son todos hombres.

 

Roki: Hemos tocado, pero en festivales chiquitos.

Rochu: Ojalá toquemos.

Roki: Cuesta que las mujeres también lleguen a eso, a los festivales grandes.

Rochu: Tendría que haber más mujeres en los line-ups.

 

Para Inés, la ausencia de mujeres en los line-ups y espacios musicales de Argentina “es un reflejo muy evidente de cómo funciona la sociedad. Acá hay una tradición musical del rock súper machista”. Y es cierto.

IH: O te dicen que no sos lo suficientemente marketinera o te venden como “la banda de chicas”.

Rochu: O también “ciclo de chicas”.

Roki: El otro día pensaba que los pibes que cantan canciones que cantarían minitas están allá arriba. Capaz lo que tendríamos que hacer es cantar canciones que cantarían chabones.

Rochu: Mirá a Eruca Sativa, una banda que tiene una energía como más masculina musicalmente hablando, y la rompe.

Roki: capaz que las chicas tenemos que hacer canciones que cantarían hombres, a ver qué pasa. Lo digo como una manera de manifestar lo que sucede. El chabón que canta canción de minita: alto capo.

 

El rock, y la escena under en general, también está infestado de casos de abuso (José Miguel del Popolo y Cristian Aldana son algunos de los ejemplos que se barajan en la mesa, con ejemplos que se viven demasiado cerca). Una banda como Amor Elefante experimentan los cambios pero también sufren una etapa de transición en la que las mujeres existen, tocan, pero no son lo suficientemente visibilizadas como para generar espacios de importancia que vayan más allá

Inés: Se dio un cambio de 2 o 3 años para acá, pasó algo que está bueno que pase. Las cosas que cotidianamente te molestan ya no las dejás pasar.

Rochu: El otro día un chabón en la bici me chifló y le grité de todo. Acá, en Alem.

Inés: pero no solamente con desconocidos en la calle, sino en ambientes de trabajo… Está todo mucho más alerta y podés pararles el carro.

Andy: Me pasó hace poco que estuve de viaje en Bariloche, fui con mi familia, hubo ciertos momentos en los que hubo comentarios totalmente desubicados y no me importaba decirles algo, que sean mi familia.

Roki: Está en nuestras células, en nuestro inconsciente.

Rochu: Es una movida que recién empieza.

Rochu: A nosotras nos pasa mucho ese comentario pedorro. ‘Ah, suenan bien, ¿eh?’. Para ser una banda de chicas. A Roki le pasa bastante.

Roki: ‘Ah, tocás bien, para ser mujer, para ser chiquita’.

Andy: Inclusive el trato arriba del escenario, entre la gente que está laburando ahí en el lugar. Cuando las ven a ellas que llegan el trato es distinto a cuando vas a tocar con una banda que es de chicos.

Rochu: En una época nos pasaba también como que queríamos ir con alguien más. Estábamos re desamparadas, y también en un momento te empiezan a re boludear o te aprietan con un montón de giladas que si no tenés a alguien que esté “poniendo los puntos” te pasan por encima con boludeces. No está bueno para nada. Lo de los line ups nos pasa, es evidente. Pasa en todos los ámbitos. Este año me hice fan de ‘Steven Universe’, y es el primer dibujito de Cartoon Network hecho por una mujer. ¡El primero! ¿Cómo puede ser? Estamos en el 2017. Es ridículo.

Inés: Yo leí en la nota de Juana Molina en la RS… Es Juana Molina, hizo su carrera sola. Hacían hincapié en el aporte de los chicos que tocan con ella, que son increíbles, y eso es indiscutible, pero ella en un momento se puso brava y dijo bueno todo bien, pero siempre hay una intención de buscar el hombre detrás de la mujer que está haciendo algo copado.

Rochu: Björk hace bastante hincapié en eso. Ella cuenta en una nota que muchas veces había ideas que ella tenía que hacer creer a los productores que eran de ellos como para que las hagan.

 

El recorrido de Amor Elefante sigue su camino. Desde el pop directo, irreverente y “sobrio”, como categoricé en aquella primera entrevista sobre su disco debut, a las sutilezas de Oriente, transcurrieron años y experiencias. La música cambió, ellas cambiaron. Cambió también el entorno, cambiamos todos. Pero sus canciones siguen teniendo esa autenticidad y honestidad que resuena en todas partes, sin importar el género o sus instrumentos.

Fotos por Denise Giovaneli

*Amor Elefante se presenta este martes 14 de noviembre en Niceto Club en los Indie Fuertes junto a Coiffeur y Nova Materia. Entradas a la venta a través de Ticketek.