Entrevistas

Dani Pérez: “La obra es todo lo que uno termina haciendo”

Dicen quienes conocen bien a Daniel Pérez que este rosarino de treinta y pico, afro demencial y nombre recortado no da un solo paso sin música en su vida. El propio Dani enumerará en esta nota todo lo que hace y se relaciona de alguna forma con traer nuevas melodías y sonidos al mundo: “como compositor y autor, como productor, como docente, como DJ, como gestor cultural, como comunicador, como intérprete, como cantante y un montón de otros títulos igual de aburridos y cancheros”, dice en tono burlón, como si fuera sencillo ocuparse de tantos deberes y que la cosa funcione. Desde tocar con Sucesores de la Bestia hace más de 20 años hasta tener su propio estudio-sello Audio Buró, o comandar Rosario Boutique, el emprendimiento dedicado a la venta y difusión de pedales de efecto para instrumentos exclusivamente fabricados en Argentina.

Entre todas esas actividades, Pérez se dio un gusto en la segunda mitad del ya lejano 2015: publicar su primer disco solista. Y como es un tipo versátil -quedó claro-, para La sombra del primero (y otras canciones intratables) compuso y grabó todo lo que se escucha en el álbum. La aventura había iniciado en 2011 e incluyó regrabación completa del disco, en principio pensado solo a guitarra y voz. La versión final, si bien contiene en varios pasajes ese color acústico, es una one-man band afinadísima y delicada, que brinda un marco taciturno e ideal para las historias de amor -agridulces, autocríticas- que se narran desde las letras.

Pero como el hombre es imparable, el proyecto no quedó ahí, porque La sombra del primero tiene su complemento en Hablar sin saber, el libro que incluye, además de las letras del álbum, otros textos de Dani y prólogos de colegas, amigos y admiradores (un listado que incluye al periodista Reynaldo Sietecase y el músico Pablo Krantz, por ejemplo). Todo este combo y toda esa historia tendrá su festejo el jueves 4 de mayo en el capitalino Teatro Sony, cuando Dani Pérez se presente junto a su banda Los UltimatumSucesores de la Bestia con otro nombre!).

Por eso, este contacto a distancia antes de verlo allí, haciendo lo que le brota, lo que es: pura música.

iH: La primera pregunta es obvia pero necesaria: ¿qué te pasa hoy cuando escuchás La sombra del primero?

Dani Pérez: La sombra... me sigue resultando un disco potenciador, me gusta mucho cómo quedaron los arreglos en estas canciones, que gran parte de su vida solo conocieron la guitarra criolla como única compañía. Lo muestro sin peros.

iH: ¿Repetirías la experiencia de regrabar un disco completo, como sucedió? Además, grabaste todos los instrumentos vos, ¿volverías a hacerlo así o fue demasiado esfuerzo?

DP: Sin duda. Lo que crea necesario para un disco lo haré. Ya sea regrabarlo por completo, tocar todos los instrumentos o lo que fuere. Siempre es un gran esfuerzo pero al momento de hacerlo no lo mido con esa vara, sino con la del deseo, el único motor en estas cuestiones en mi experiencia.

iH: ¿Qué vida tomaron las canciones al ser tocadas? ¿Se respeta lo grabado o la presencia de la banda hizo que mutara en otra cosa?

DP: El disco fue un punto de partida para la banda. En este caso, quería que el disco se toque al menos una vez como fue arreglado y grabado, y, una vez lograda esta meta, tener la libertad de torcerlo un poco para que todos estén cómodos. La ventaja de que la banda (Los Ultimatums) sean los músicos de Sucesores de la Bestia -con los cuales toqué toda mi vida-, es el entendimiento casi automático que tenemos entre nosotros. Para los que hayan escuchado La sombra..., les aseguro que se irán muy felices del Teatro Sony este próximo jueves. Estarán todas las notas y todos los colores.

daniel pérez

iH: Publicaste las canciones que forman parte del disco a 10 años de su composición, por lo que se puede suponer que tenés material suficiente para un próximo álbum. ¿Lo proyectás o está por delante cualquier cosa que hagas con Sucesores de la Bestia?

DP: Para el tracklist de La sombra... dejé un disco afuera, tenía al menos unas 15 canciones más dentro del barrio conceptual que propone el disco. Pero por el momento no tengo muchas ganas de sacar otro trabajo en solitario. Dentro de un par de meses publicaremos en vinilo (por primera vez y gracias al INAMU) 4:59 AM Club, el nuevo de Sucesores. Se vienen varios shows de la banda en Capital y Córdoba, de hecho el viernes 12 tocaremos en el Caras y Caretas de San Telmo junto a Richter. Además, estoy terminando los discos de El Sueño de los Insectos (La Plata) y Degradé (Rosario) como productor en mi estudio, AudioBuró, que al regresar a Rosario estaremos mudando a un espacio súper piola, lo que marca el comienzo de una nueva etapa. Y en los próximos meses también estaré abordando la producción del primer disco solista de Pablo Comas (Alucinaria) y el primero también de Federico Puccio (guitarrista y luthier de Sucesores).

iH: Ya que mencionás a Pablo, hace poco te incorporaste a la formación de Alucinaria, ¿cómo sucedió ese encuentro? Y ¿cómo te sentís no siendo ni el cantante ni el compositor de las canciones?

DP: Pablo se acercó al estudio para grabar los teclados de Días de fuerza. Ahí fui descubriendo las primeras mezclas crudas de las canciones de ese maravilloso disco y tuve el privilegio de presenciar su desarrollo. Fue muy movilizante escuchar canciones tan cercanas y geniales como “Paz” por primera vez. Pablo me invitó a participar como tecladista en la presentación del disco y yo le dije que, si ellos querían, me podía integrar como músico estable de la banda. Al tiempo terminé mezclando el disco y tocando con ellos más de un año. Lo atesoro. Por otra parte no es la primera vez que cumplo el rol de tecladista, lo fui durante muchos años en Hijos del Reyna, combo funk nivel leyenda de Rosario; toqué también para Los Vándalos, Shocklenders, armé una banda como cantante con los Lemon Pie, que hacían música instrumental y fueron ellos los compositores. Actualmente estamos armando un disco colectivo con los Klauss en el estudio La siesta del fauno, donde improvisamos para componer canciones de corte más bien pop con sintetizadores y guitarras funk. Me siento bien cuando la música me gusta, ni me importa qué estoy tocando o cantando, inclusive disfruto mucho de hacer silencio.

iH: Volviendo al disco, ¿cómo pensás que dialoga esta obra con la de la banda? Algunas de las canciones de La sombra del primero fueron testeadas por el grupo y no quedaron.

DP: Hace un tiempo comencé a pensar que la obra de uno es todo lo que uno termina haciendo. Tuve la oportunidad de desarrollarme en el campo de la música como compositor y autor, como productor, como docente, como DJ, como gestor cultural, como comunicador, como intérprete, como cantante y un montón de otros títulos igual de aburridos y cancheros, pero que no por eso me impidieron la reflexión sobre mi trabajo y sus diferentes facetas. De verdad, no percibo la diferencia entre Sucesores y Dani Pérez solista, es solo otra manera de contar lo mismo.

iH: ¿Cuál fue la razón para que el disco tuviera su complemento en el libro Hablar sin saber y por qué señalás que es indispensable contar con uno para comprender al otro?

DP: Las canciones fueron escritas en un momento muy fructífero y de gran fluidez entre letras y músicas. Los textos que integran Hablar sin saber bien podrían haber terminado siendo canciones, pero aun así, les escucho una musicalidad y se sostienen por sí mismos, en diálogo con el disco. Es una ventana más a mi casa, como escribió con justeza en uno de los múltiples prólogos del libro Coki Debernardi. Estoy buscando un lugar en una casa que no existe.

iH: En el libro incluís un capítulo que se llama “Las que quedaron afuera”. ¿Te pareció importante lo que decían esas letras a pesar de que descartaras las canciones?

DP: Nada de lo que hago me parece importante (risas).

iH: Es inevitable preguntarte por la situación de la música en Rosario. En alguna entrevista marcaste una retracción en lo que refiere al circuito de lugares para tocar. ¿Sigue siendo así? ¿Crees que artísticamente sucede mucho y hay pocos espacios donde mostrarlo?

DP: Rosario sufre como nunca la falta de una escena. A mi entender se compone de una interacción entre los artistas, el público, el negocio, lo estatal y el periodismo. Salvo honrosas pero insuficientes excepciones, el único actor que parece no detenerse es el artístico. Los espacios privados no brindan la más mínima infraestructura para realizar un buen show, tampoco hay demasiado interés en hacerlo. El Estado en muchas ocasiones se maneja como un privado, programando solo actividades masivas que garantizan un discutible rédito político a corto plazo. En cuanto al público y al periodismo, los veo atomizados y es comprensible que el panorama sea poco estimulante. Me gustaría darte otra respuesta -de hecho ya estoy aburrido de este tema-, pero se sufre que Rosario se haya convertido en la capital del cover, el stand up y la cena show, mientras se persigue a los centros culturales como si fuesen delincuentes de una manera ridícula y la música de autor termina condenada a los márgenes.

iH: ¿Cómo se sigue ante ese panorama?

DP: Ya tengo 37 años y hace 20 que toco en Sucesores de la Bestia. Ansío que esta situación cambie para que los nuevos músicos no se frustren antes de siquiera comenzar a probar suerte con unos acordes. Como hablábamos hace un tiempo con un amigo porteño -y aunque suene a Polémica en el bar- “nosotros somos de la época donde si pedías una fecha en un bar, el dueño te pedía un demo, no que vendas entradas ni que toques covers.

*Dani Pérez & Los Ultimatums presentan La sombra del primero (y otras canciones intratables) este jueves 4 de mayo en el Teatro Sony(José Antonio Cabrera 6027, Buenos Aires) junto a Fede Cabral + Banda Solar.