Entrevistas

La curiosidad imparable de John Grant

Para cuando terminemos con esta nota, John Grant reflexionará sobre el valor de la curiosidad, y cómo ella lo ayudó a seguir adelante y ser feliz. Pero antes de comenzar y sentado en un sillón mirando por la ventana de su hotel en Recoleta, podría haberme dado cuenta de su personalidad curiosa sin necesidad de haber tenido una conversación. Los ojos despiertos, el sinfín de preguntas que le hace a los periodistas, los libros en su mesa de noche.

Al día siguiente, se presentará por primera vez en Argentina en el regreso del Festival BUE, en uno de los horarios más tempranos del festival, pero en uno de sus escenarios más interesantes. Bajo el brazo tiene su más reciente trabajo de estudio, Grey Tickles, Black Pressure, un disco que sónicamente lo muestra más “arriba”, pero que a nivel temático, lo encuentra navegando aguas turbulentas.

Grey Tickles, Black Pressure es una colección de 14 canciones, y su título nos muestra desde ya las intenciones del ex cantante de The Czars: es una traducción de dos frases de idiomas diferentes que se combinan para sentir el zeitgeist de su vida. Grey Tickles, o su traducción en islandés, hace referencia a la mediana edad, Black Pressure es una traducción de una frase turca para “pesadillas”. ¿Es la mediana edad una pesadilla para John Grant?

Esencialmente, Grey Tickles, Black Pressure es un disco sobre el amor. El amor en todas sus formas, pero el amor en un sentido personal, sin que nadie venga a opinar al respecto. Las letras de Grant son extremadamente intimistas, y hablan puramente desde su propia experiencia. Y navegan por los terrenos oscuros pero reales que él conoce: sus antiguas adicciones, sus problemas antes de reconocerse homosexual, la necesidad de dejar de rechazarse, su HIV.

Por si el título de su álbum no era un indicio, Grant es un fanático de los lenguajes. No solamente habla cuatro idiomas, sino que además trabajó de traductor. Sus primeras andanzas por Europa lo encontraron en Alemania, y ahora, vive en Islandia, un país responsable en gran parte de su estabilidad y felicidad. En estos momentos está leyendo Las Brujas, de Roald Dahl, en ruso, pero en Buenos Aires compró también A Sangre Fría de Truman Capote. Las diferentes ediciones le sirven para mejorar sus idiomas y entender más. Su curiosidad no tiene descanso.

john grant

Tu relación con los idiomas y con la traducción es muy interesante. Escuchando el disco, o mejor la introducción, el tema “Intro”, tiene un verso de Corintios tanto en inglés como en islandés. ¿Qué te hizo decidir usar ese verso en particular de la Biblia como introducción al disco entero?

Creo que gran parte del disco es sobre el amor, sobre la búsqueda del amor. El amor es el tema de conversación sobre el que más hablamos en el mundo. En nuestras vidas personales, tenemos relaciones con nuestras familias, amigos, amantes, parejas. Existen todos estos tipos diferentes de amor. Yo me crie en un ambiente muy religioso. Escuché estos versos todo el tiempo por los primeros 20 años de mi vida. Creí que sería interesante yuxtaponer todas esas voces que entran y salen de sí mismas, como una cacofonía, el ruido del mundo, diciéndote cómo tienen que ser las cosas. Así es como tiene que ser el amor. Y después, tenés todo un disco de mí música, que viene de mis experiencias personales, de lo que el amor ha sido en mi vida. Me pareció interesante cuánto de ese amor no se parece en nada a lo que me dijeron que tenía que ser. Para mí, fue por el contrato. Contrastar lo que el mundo te está gritando, “así es como tiene que ser el amor”. Bueno, no es realmente “el mundo”, es una parte específica del mundo. Porque otra parte está diciendo, sé libre, cogé con quien quieras, hacé todo lo que quieras para sentirte bien. Pero es mucho más complicado que todo eso.

En su segundo álbum, Pale Green Ghosts, Grant explora un poco una temática que había revelado a sus fans en un concierto: era HIV positivo. Se enteró en 2011, y en entrevistas anteriores a ese año había hablado de cómo la perspectiva de contagiarse era un miedo, uno de los muchos miedos que lo habían paralizado durante mucho tiempo. Otra de sus obsesiones es la belleza. En 2001, con The Czars, Grant había titulado uno de sus discos The Ugly People vs The Beautiful People. Nunca se consideró dentro de ese grupo, una temática que se extiende también a Grey Tickles, Black Pressure. “En el disco hay una canción que se llama ‘Snug Slacks’, que es súper funky, pero al mismo tiempo es una de las canciones más oscuras del álbum, porque básicamente es sobre adicción sexual e idolatrar a la belleza, minimizarte a vos mismo y lastimarte al compararte con una gran belleza. Tratar de entenderla, de aprehenderla para poder sentirte bello vos mismo. Y sobre el dolor que eso causa, la confusión mental que causa, porque sos muy malo con vos mismo y no aceptás que sos de la forma en que sos”.

La aceptación forma una parte muy grande de la historia de Grant. El “concepto” detrás de sus canciones es simplemente mostrar una emoción, un sentimiento, que llega de una persona en un mar de gente. “Me doy cuenta de lo insignificante que soy en este mundo de ocho mil millones de personas, pero siempre es interesante contar tu historia, porque siempre hay personas que quieren saber sobre cosas diferentes. Para mí es como una documentación antropológica de la experiencia de una persona en este mundo.

Hablamos del viaje emocional que hiciste con este disco, pero quería hablarte del disco en términos de sonido. Escuchándolo y comparándolo con tu trabajo anterior, quizás las letras son un poco más oscuras, pero la música es un poco más alegre. ¿Cómo lo hiciste?

Estoy haciendo lo que suena bien para mí. Todavía soy como un infante a la hora de componer, porque tengo muchas influencias y muchos amores. Y estoy tratando de filtrar todas estas cosas a través de mí y llegar a mi propia mezcla, a mi propia voz. Lo cual es un viaje para mí. No sé si encontré mi voz todavía, o mi sonido. Para mí siempre va a ser un viaje, tratar de destilar todos los elementos que amo en este mundo en mi propia clase de perfume, o de sonido. Es probablemente lo que hacen muchos músicos, tratan de encontrar sus voces. Yo hago lo mismo. Algunas personas las encuentran más fácilmente que otras, personas como Björk. No podés pensar en alguna otra persona que te haga acordar a ella, porque ella es única. Yo nunca me sentí único.

¿Por qué?

Porque me dijeron eso. Me dijeron que no era único.

Es algo muy difícil de perder en la vida, que te digan que no sos único, que no sos especial.

Lo es. En la iglesia, siempre te dicen: “Dios te hizo perfecto en todas las formas, sos exactamente como deberías ser”. Pero ese no es el mensaje que te da el mundo. Y no es el mensaje que recibí en la iglesia tampoco. Decían eso, pero siempre están tratando de hacer que no seas quien sos (risas). “Dios te hizo especial, ahora cambiá”. Nunca fui lo suficientemente masculino, no estaba haciendo las cosas correctas, no me veía como debería verme, no caminaba como debería caminar, no comía como debería comer. Mi pelo no era el correcto. Mi ropa tampoco. No tenía dinero, y pasaba mucho tiempo con chicos con mucho dinero. Es triste, pero tengo problemas con la belleza, con el dinero. Me pongo muy nervioso alrededor de la belleza, porque siempre me sentí muy feo. Y eso era lo que me decían, que era feo, constantemente, y que no era un hombre de verdad. Eso me lo taladraron desde muy temprano, por décadas, y siento que siempre va a estar ahí. Creo que nunca lo voy a perder, pero estoy funcionando muy bien, saliendo al mundo, tratando de ser consciente de eso, observando estos malos pensamientos. Es muy importante saber qué está pasando con vos para que puedas decir “eso no es verdad, no es verdad que soy feo”. Si voy a estar pasando el resto de mi vida concentrándome en si sos lindo o feo, estoy perdiendo el tiempo. No importa, no es relevante para mi historia.

john grant

¿Seguís teniendo una relación con la religión?

Sí, pero es muy difícil hablar de eso, porque no estoy muy seguro. La religión cristiana que me enseñaron me sigue pareciendo muy bella, a pesar de todo el daño que ha hecho. Mi hermana y yo estamos hablando todo el tiempo de abuso espiritual, pero para mí el problema es que tenés algo que te enseñan desde muy joven, durante toda tu vida. ¿Cómo podés saber si lo creíste porque verdaderamente lo creíste vos, o porque es un hábito o un patrón del que no podés salir porque nunca tuviste otra opción? Nunca elegís por vos mismo. Sí pienso sobre la religión, sigo rezando, muy seguido. Me parece una cosa hermosa, pero también me genera mucha sospecha, porque no quiero ser engañado, no quiero ser manipulado emocionalmente. Porque es muy difícil saber de dónde vienen las cosas, las intenciones. No rechazo totalmente la religión, nuestra meta como individuos es poder bloquear el sonido del mundo y lo que nos enseñaron para entender realmente cómo nos sentimos. Y eso es casi imposible, pero no es imposible del todo. Se puede.

Está bueno que, últimamente, la relación de uno con la religión no tiene que estar mediada por instituciones, como por ejemplo la iglesia. Muchas personas encuentran esta forma de tener una relación más “personal”.

Yo crecí con muchos predicadores diciendo “no me voy a callar porque a vos no te gusta lo que estoy diciendo, porque te estoy diciendo la verdad y me tenés que escuchar. Si no me escuchás vas a ir al infierno”. La respuesta a la pregunta es sí, pienso mucho sobre la religión, y no la rechazo totalmente, pero es algo muy privado. Es difícil saber qué pensar, muy frustrante. Lo que más me hace pensar sobre eso es el infinito. Porque eso es real, existe. Tenés todos estos edificios, estas cosas. Pero cuando te ponés a pensar que todo sigue para siempre, que nunca para, que no hay una pared que detenga el infinito. Que somos una galaxia chiquitita en medio de millones de galaxias. Si te ponés a pensar en eso, prácticamente cualquier cosa es posible.

Desde que empezaste tu carrera como solista, usaste pronombres masculinos en tus canciones. No muchos artistas gay hace eso. ¿Cómo decidiste hacerlo? Porque hay muchos artistas que son abiertamente gay pero prefieren ser más universales con sus canciones y no usan pronombres o eligen algo más neutral.

Fue una decisión, quizás no completamente consciente. Obviamente, lo pensé. Y me dije, no puedo hacer eso. La gente que conozco va a estar escuchando esta música. Sería seguir escondiéndome, seguir rechazando quien soy. Estoy hablando de mi experiencia en este mundo, y me estaría traicionando a mí mismo si no lo decía, aunque sí tenía miedo de cómo la gente iba a reaccionar. Era muy importante que no me importe. Pero tuve que tomar una decisión para que no me importe. Una decisión de ignorarlos, de decir, lo voy a hacer igual. La única manera que tengo de estar sobrio es dejar de escapar de quien soy. Cuando estás todo el tiempo rechazando lo que sos, nunca podés estar en el presente, estás siempre juzgándote en lugar de vivir las cosas. Es otra forma de egoísmo, de indulgencia con uno mismo. La vida es muy corta para eso. También pasó por enfrentar mis miedos. Mi vida entera estuvo consumida por el miedo. Miedo de ir al infierno, de ser rechazado por mis padres, de tener HIV, de ser atacado en público, o de decirle algo equivocado a un hombre y que piense que no soy un hombre de verdad. Estoy constantemente pensando en lo que significa ser un hombre en este mundo.

Es interesante ver cómo el machismo o la masculinidad también afecta a los hombres de una manera completamente negativa.

Es algo enorme, que no se cuestiona. Simplemente es. Ser un hombre es algo muy específico: cómo te tenés que ver, lo que tenés que hacer, cómo tenés que actuar. Los hombres no son muy abiertos al respecto, muchos ni siquiera se dan cuenta. Ni siquiera lo cuestionan. Las mujeres no tienen ese lujo, porque los hombres pueden hacer lo que se les canta. Y a las mujeres les tiene que gustar o nada, y eso es jodido. Mi vida entera pasó por lo que significa ser un hombre, y lo que no. Siempre me fascinaron las entrevistas en los vestuarios después de un partido, quería saber cómo era ser uno de estos hombres, actuar como uno de ellos, sentirme confiado, seguro, de mi lugar en el mundo. Porque nunca me sentí seguro de eso en toda mi vida, o me sentí como que pertenecía a un lugar. Pero creo que estoy haciéndome un lugar en el mundo.

¿Estas feliz ahora?

Creo que sí. El hecho de mirar alrededor mío y ver tanta belleza, el hecho de ver estos edificios y disfrutar de la arquitectura, mirar los árboles y saber que son diferentes entre sí, emocionarme por saber estas cosas… para mí, eso es felicidad. Mantenerse con la curiosidad de un niño. Eso es lo bueno, a pesar de todas las otras cosas jodidas en mi vida. Es un proceso de revisar los escombros de tu vida. Pero creo que estoy funcionando muy bien. Creo que esta frase se usa demasiado y hasta hay un libro con este nombre, pero tenés que sentir el miedo, experimentarlo, reconocerlo. Pero también ignorarlo y hacer la tuya.

No dejar que el miedo sea paralizante.

Que muchas veces lo puede ser. Toda mi vida lidié con una depresión severa, al menos desde mi adolescencia. Quería saber por qué me había pasado, por qué pasa. A veces parece que hay gente que no está deprimida, que no se da cuenta de nada. O gente que no está deprimida y que no es una estúpida. ¿Qué fue lo que me pasó a mí? Y creo que me rechacé a mí mismo de tal manera, a tal grado, a partir del ambiente en donde estaba, que me enfermé, me deprimí. Pero ahora, el hecho de poder ir a todos estos lugares, de tener todavía esta pasión por los idiomas, creo que significa que dentro mío todavía hay mucha felicidad. Todavía disfruto de muchas cosas, nunca estoy aburrido. Leer este libro para chicos en ruso para mí es excitante, emocionante, lo mismo cuando me tomo un café increíble, o cuando salgo a correr a la mañana.

Nunca perder la curiosidad, siempre querer aprender, ¿es eso lo importante?

Es increíble. Es emocionante. La felicidad no es que no te deprimas o no te sientas enfermo o triste. Eso también forma parte del trato.