Entrevistas

No es sólo un disco más de Los Besos

Nunca nos preguntamos quiénes son responsables de nuestra educación emocional. No podemos solamente echar la “culpa” a los padres, aunque pueden ellos reclamar los laureles por algunos traumas interesantes. Pero, ¿por qué escuchamos la música que escuchamos? ¿Por qué nos gustan las películas que vemos, los libros que devoramos? ¿Quiénes plantaron la semilla de lo que son ahora nuestros consumos, si se quiere, culturales? 

Paula Trama se acuerda exactamente de sus primeros tres discos. No sé si quiere que lo publiquemos (mi primer disco, una copia pirateada comprada ilegalmente, permanecerá en secreto, y asumo que ella querrá lo mismo) pero podemos decir que, como pasa con muchos de nosotros, fue afectada por los clásicos, esos que ahora están relegados a ser la banda sonora de un viaje en auto musicalizado por Aspen. Su música es mucho más que eso.

Su educación emocional, sin embargo, puede haber estado signada por la música. O mejor dicho, con la expresión de una voz que está en ella y que se manifiesta de diferentes maneras. Con formación en letras y habilidad como poeta, este año se despachó con disco nuevo de Los Besos, el hermoso Helados Verdes. Y ya desde el comienzo, con “Dos Cassettes”, el rol de la música queda en claro: “a esta altura cuento con cuatro o cinco sentimientos: alegría, miedo, amor, celos y obsesión, tal vez sea que tengo / Sólo dos cassettes de bandas en inglés, romántica perdida, ¿qué querés?”.

En Helados Verdes, las composiciones de Paula adquieren nuevos matices. Tras Un Disco de Los Besos (2014), el trabajo de Paula como principal responsable de las canciones se dividió un poco también entre los miembros de la banda. A nivel sonoro, el trabajo de Víctor Rallis en los coros y de Federico Fragalá en teclados tiene un protagonismo más grande, pero las canciones también se sienten distintas. "Hubo una transformación, creo, dentro del mundo de lo melódico. Antes éramos una banda más del ritmo. Había algo más como seco, más vacío, más punky, un formato más bien austero”, dice Paula sobre Helados Verdes, que salió oficialmente a fines de junio.

El cambio en Helados Verdes no tiene que ver con algo que solamente “pasó”, sino que las historias de Paula en sus canciones ahora son diferentes. Empezó a componer distinto, y mientras que en disco anteriores (pensemos en “Candy Crush”, hermosa canción encargada de abrir Un Disco de Los Besos, y comparémosla con “Canción del Ballotage”, momento personal favorito de este nuevo disco) había un mensaje de A hacia B, un “yo te paso esto que te quiero decir”, ahora Los Besos trabajan una mediación más musical. "Yo vengo del mundo de la poesía, creo que hubo como una musicalización específica del último tiempo que tiene que ver con un proceso personal. Yo compongo distinto ahora. Antes, primero aparecían los textos y después las melodías, eran como más concisas y repetitivas las partes. Ahora hay más espacio, hay más instrumentos. Hubo un cambio de especificidad, diría, musical. No se abandonó lo poético, pero se volvió un poco más híbrido".

Mientras que en el material anterior de la banda (que, en adición al disco de 2014, se completa con dos EPS, EP 1 y EP 2 editados en 2012 y 2013, respectivamente) tienen sin dudas este tinte más poético que menciona Paula, Helados Verdes presenta este cambio notorio, pero más orgánico. Desde las primeras notas explosivas de “Dos Cassettes”, hay una profundidad compositiva más grande que además muestra a la banda más cómoda en el estudio, jugando con una variedad de instrumentos. Haber añadido a Fragalá, por fuera de su rol como sonidista, en la tarea de tecladista también fue un acierto. Se crean nuevas atmósferas y, desde las letras de Paula, se abren nuevas preguntas.

Los Besos - Catalina Bartolomé

En “Helados Verdes”, la melodía de nuevo se posiciona y entre unas letras quizás más abstractas ("Quiero preguntar a esa divinidad ¿por qué?”), mientras que en “Canción del Ballotage” hay un juego que va desde lo lírico hasta los teclados que van saltando por atrás, como un ejercicio lúdico pero amable. Momentos más reflexivos del disco, como “Turmalina”, en donde el tempo baja considerablemente y se construye una atmósfera distinta, no se pierde este espíritu más exploratorio, más opaco.

Desde lo más directo, como “hoy pensé en vos sin parar”, de “Offline" hasta los juegos poéticos un poco más misteriosos de “Helados Verdes” o “Turmalina” (una bella postal entre natural y reflexiva, con Paula inquiriendo “hoy me pregunto, ya que es tan grande y es tan chico el corazón, ¿a quién le croarán los sapos en su estanque?”), el mensaje de Helados Verdes es quizás menos directo pero más profundo. La solemnidad de “Pasito Espectacular”, por ejemplo, da paso a una trompeta pegadiza que se permite reírse un poco de lo serio que nos tomamos todo, especialmente en el mundo de las canciones y del arte (“no era de amor la novela de amor, ah, ah”).

Los Besos

"Hay algo de las voces… Podés tener una letra espectacular, que cualquier persona que la lea pueda encontrarla buenísima. Pero hay algo antes de eso, como el gesto de la voz, que está antes de las palabras. A veces ni siquiera tiene una subjetividad, no es tan ubicable y esquematizable como un 'yo poético', sino que es más bien como una mirada. En la música lo llaman interpretación, grano de la voz, es la gestualidad de una voz. Quizás la letra dice dos palabras, pero hay un gesto. Eso me parece que es más del mundo de la poesía y en la música está bueno que esté”, dice Paula, sobre una búsqueda que combina su formación (Letras) con su pasión.

"Cuando era chica, me regalaron mi primera guitarra a los 10, una guitarra usada que compró mi vieja, muy buena. Para mí fue muy lindo recibirla, porque nunca me habían regalado nada usado. Aparte de que era muy mágico, porque era muy buena, tenía una vida anterior”. El amor por la música se lo inculcó, en parte, un tío que también le legó una centena de vinilos, y también su primer profesor de guitarra, quien no solamente le enseñó los acordes sino también teoría de la música, cadencias armónicas, y más. Ahora, Paula es docente, trabaja con chicos. Transmite curiosidad y ganas de aprender y supongo que también la obtiene de parte de sus alumnos. No está “detenida” en un lugar, sino que aprecia el poder de la transformación, de moverse para adelante: "ahora quiero empezar a estudiar piano, me empezó a agarrar una ansiedad por saber un poco más para componer. Lo tengo pendiente. Este año me agarró una desesperación por el piano y por el saxo”.

El entusiasmo se le nota siempre, desde cuando está hablando de Cocteau Twins hasta cuando relata sus talleres de composición y curación de canciones, talleres también de escucha de artistas que a ella la obsesionan. Su tiempo lo divide entre el mundo de las Letras, como docente de Literatura y como poeta (ahora, ya no tanto, pero cada tanto escribe), pero también como artista, tanto en Los Besos como en su faceta solista: “si lo pienso bien, no sé si me “dedico” a la música. Tengo un pie en cada lado.  Para mí es un poco lo mismo, hay un ímpetu, hay una mirada, y el lenguaje es una cosa muy híbrida en sí misma. Una palabra puede ser cantada, leída, pensada. Siento que desde chica era bastante obse con la música. Tenía un anotador, y me tiraba a escuchar música y anotaba. Me acuerdo de esa actividad, me sentía como ‘seria’ haciéndolo".

Todos tuvimos esos dos cassettes que nos marcaron, que nos brindaron esa educación emocional. La educación de Paula fueron los vinilos de su tío, su guitarra con historia pasada y misteriosa, sus anotadores con apostillas sobre canciones y artistas. Su presente, que sin dudas tiene más de dos influencias y cinco emociones básicas, es un ejercicio de belleza y de canción. 

Los Besos se presentan este jueves 17 de agosto en el Xirgu Espacio Untref, acompañados por La Vida en Familia. Tickets en Plateanet.

Los Besos - Ian Kornfeld

Fotos 1 y 2 por Catalina Bartolomé. Fotos 3 y 4 por Ian Kornfeld.