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Nostalgia del tiempo que no vivimos: Black Rebel Motorcycle Club en Niceto

Todo lo que amamos en este mundo es una copia de una copia de una copia, suele decir Robert Levon Been cuando le preguntan sobre sus influencias y gustos musicales. Al igual que muchas bandas surgidas a fines de los ’90, con músicos nativos del indie-rock, ellos crecieron y se formaron escuchando a Jesus & Mary Chain, Ride, My Bloody Valentine y Brian Jonestown Massacre (Peter Hayes llegó a tocar con ellos en 1997) para luego remitirse a The Velvet Underground, Bob Dylan o The Rolling Stones, que a su vez estaban reinterpretando al bluesfundacional de Muddy Waters o Howlin’ Wolf.

Siguiendo aquel razonamiento, Robert concluye con una de esas frases que los periodistas adoran utilizar como título fuera de contexto: “El rock no se trata de robar y salirse con la suya, sino de comprometerse con ese crimen”. La singularidad y destreza de Black Rebel Motorcycle Club consiste en que tomaron elementos de distintos géneros sin encasillarse, se reinventaron cuando fue necesario y volvieron a sus orígenes cuando se les dio la gana, sin pensar dos veces en la opinión de los críticos o en su discográfica de turno.  

El trío californiano regresó a nuestro país para cerrar una semana expandida de conciertos internacionales, aunque se trató de una expresión distinta a la del festival multitudinario y sus sideshows. Este lunes por la noche, después de cuatro años y medio de espera, el setlist de BRMC comenzó con “Let the Day Begin”, cover de The Call y homenaje al padre de Peter, Michael Been. Tal como contaron en algún momento del recital, la banda interrumpió sus sesiones de grabación –disco que saldrá a principios de 2017– y se embarcó en esta gira por Brasil, Argentina y Chile para despedirse de Specter at the Feast antes de continuar con la nueva etapa. De todas formas, la lista de temas estuvo compuesta en su mayoría por canciones de los primeros tres o cuatro discos.

Desde el fondo de Niceto, los momentos iniciales del show no tuvieron el volumen que merece una banda como BRMC; tal vez alguien demandó al sonidista por daños en su oído interno después de los shows de 2011, pero con aquellos niveles era una experiencia más intensa y nos llevábamos ese zumbido a casa como souvenir. Esta vez había que acercarse lo más posible al escenario para captar los decibeles adecuados, pero el lugar estaba colmado en todos los sectores y en ambos pisos, there ain’t no easy way.   

El pogo de “Beat the Devil’s Tatoo” fue una buena oportunidad para hacerse paso hasta las primeras filas donde el efecto era completamente distinto. Canciones como “Red Eyes and Tears”, “Salvation” y más adelante “Awake” demostraron que un buen concierto de rock no necesita vestuarios, accesorios ni suplementos visuales, porque es más importante crear imágenes en la mente de los espectadores. Esos cuelgues neo-psicodélicos que Tame Impala decora con videos hipnóticos y papelitos, en BRMC dependen exclusivamente de sus voces y guitarras y llegan mucho más lejos por las explosiones de distorsión que irrumpen en pleno vuelo sensorial.

La segunda mitad del show tuvo un intermedio acústico. Robert se quedó solo en el escenario para interpretar “Ordinary Boy”, una hermosa balada que grabó el año pasado pero que nunca había tocado frente al público. Después fue el turno de Peter Hayes con su guitarra y armónica para tocar “Complicated Situation” en una situación igualmente complicada porque se olvidó la letra y salteó algún verso. La banda regresó para continuar con “Love Burns” y repasar un tema más de cada disco –otro viaje extrasensorial a cargo de “Weight of the World”– antes de cerrar con los puntos más altos de su álbum debut: “Spread Your Love” y “Whatever Happened to My Rock ‘n’ Roll”, donde finalmente se destacó la batería de Leah Shapiro.

Esto no fue todo, porque Robert salió después de medianoche a la vereda de Niceto para regalarnos algunas canciones más, “Sympathetic Noose” y los versos que pudo recordar de “The Line”. Todo indica que Black Rebel Motorcycle Club extraña tocar Howl de principio a fin y deberían hacerlo, acústico, en la calle. Los esperamos.  

Álbum

Fotógrafo: Martín Benjamin
Fotógrafo: Martín Benjamin
Fotógrafo: Martín Benjamin
Fotógrafo: Martín Benjamin
Fotógrafo: Martín Benjamin
Fotógrafo: Martín Benjamin