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Recomendaciones IH: Biffy Clyro

Os sitúo: jueves 17 de Mayo de 2007, Sala La Riviera en Madrid, concierto de Bloc Party (increíble banda londinense que venía presentando su segundo trabajo de estudio, A Weekend In The City). Cual fue nuestra sorpresa cuando, de teloneros, saltó al escenario una banda llamada Biffy Clyro (totalmente desconocidos para nosotros) con un sonido demoledor.
Por Daniel Salas desde Madrid Os sitúo: jueves 17 de Mayo de 2007, Sala La Riviera en Madrid, concierto de Bloc Party (increíble banda londinense que venía presentando su segundo trabajo de estudio, A Weekend In The City). Me presenté con un amigo a la temprana hora de apertura de puertas, para alcanzar la primera línea con el grupo cerca y sentir los riffs de guitarra de Russell Lissack. El único contratiempo era tener que escuchar a los teloneros, que te animan un poco pero no suelen ser muy buenos.  Cual fue nuestra sorpresa cuando saltó al escenario una banda llamada Biffy Clyro (totalmente desconocidos para nosotros) con un sonido demoledor. Apenas puedo describir cómo se sintió la mezcla de las guitarras más potentes que he oído en un escenario desde Deftones con las armonías más melódicas y ritmos suaves que pueden imaginar. Abriendo con Living Is a Problem Because Everything Dies, el primer tema de su cuarto disco Puzzle, que les dio el salto a la fama, me enamoraron. Rara es la vez que un grupo telonero se convierte en una banda que te guste y acabes siguiendo, pero de estudio científico y para documentar en los libros de historia es cuando ese grupo se convierte en tu favorito, y es lo que me pasó con estos escoceses melenudos (y uno calvo). No ha sido hasta casi 2010 que hemos podido disfrutar de un nuevo disco del conjunto, Only Revolutions (2009), alcanzando las puestos más altos de las listas a lo largo del Reino Unido. Las doce canciones que nos regala Biffy son, sin lugar a dudas, de lo mejor que he escuchado en toda mi vida. Tener la posibilidad de disfrutar a lo largo de casi 43 minutos de una mezcla de canciones super cañeras, baladas que te hacen llorar y que para algunos ya han pasado a esa lista de canciones que te hacen sentir algo especial cada vez que suenan es, en estos tiempos, un lujo que pocos nos pueden brindar. Pero no, no es el disco perfecto. Quizás un exceso de vientos en The Captain o un estilo demasiado rebuscado en Born On A Horse emborronan ligeramente este gran disco, aunque queda olvidado y compensado por la potentísima That Golden Rule, la muy detallista Know Your Quarry o la preciosa Many Of Horror, para convertirlo en uno de los  mejores discos de la primera década de éste siglo.